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martes, 17 de octubre de 2017

DESDE MI ATALAYA. «PEQUEÑA HISTORIA DE UN GRAN PROYECTO QUE EMPIEZA A HACERSE REALIDAD.»


En el año 2003 me reencontré con Antonio Mata y recuperamos una amistad surgida en los setenta. Reencuentro que tuvo lugar con motivo de la edición de mi libro "De la memoria contra el olvido. Manifiesto Canción del Sur".

En 2014, pocos días antes de morir, Antonio me llamó por teléfono para comentarme que le gustaría publicar un libro de poemas y para pedirme si yo podía ayudarle a realizar su deseo. Por supuesto lo dije que sí aunque desconocía totalmente lo que podía haber escrito desde que a finales de los años setenta había dejado la canción.

Aquel deseo de Antonio no pudo realizarse entonces porque, lamentablemente, murió a los pocos días de que hablamos por teléfono. No obstante su deseo permaneció en mi como un "deber"; como una especie de justo compromiso con un amigo –gran poeta– que amaba muy profundamente la canción.

Pasaron unos meses y Concha –su compañera– un buen día me hizo llegar unas carpetas repletas de poemas escritos por Antonio, la gran mayoría manuscritos y muchos de ellos ilustrados.

Tener entre mis manos, y poder ver y leer todo ese conjunto de poemas fue para mí –desde el principio– muy emocionante, no solamente por su calidad literaria, sino, sobre todo, por tratarse del testimonio de un gran creador que, aún en la marginalidad y en el anonimato, nunca dejó de escribir hermosos poemas y canciones. 

Fue entonces cuando me puse a llamar a distintas "puertas institucionales", fundamentalmente andaluzas, pidiéndoles que me ayudaran económicamente a poner en marcha y publicar el poemario de Antonio. Yo no tenía, ni tengo medios personales para hacerlo. En ninguna de las puertas a las que llamé tuve respuesta. La obra de Antonio,  no les interesaba.

Pasado un tiempo –y con enorme frustración– hablé con Concha y ante mi incapacidad para poder hacer realidad el sueño de Antonio, quedamos en que le devolvería las carpetas que me había hecho llegar con la obra inédita del amigo poeta cantautor.

Aquel momento coincidió con el traslado de casa que he realizado recientemente, y con el inicio de la escritura de mi libro "Mi vida entre canciones"; motivos por los que fui atrasando y, finalmente, me olvidé de devolverle a Concha las carpetas.

Ya en la nueva casa, al abrir una de las cajas transportadas, me reencontré con los poemas de Antonio Mata y tomé la decisión de que en cuanto acabara mi nuevo libro retomaría el de Antonio para editarlo fuera como fuera, o sea, para cumplir su deseo contra viento y marea.

Pensé en pasar absolutamente de las instituciones y de "mendigarles" una ayuda, y en aventurarme a poner en marcha una campaña de "verkami" como la que acababa de emprender y concluir con éxito para la edición de "Mi vida entre canciones".

Hablé con Concha, se lo consulté, le pareció bien, y el día 19 de Septiembre lancé la campaña. Una campaña que estoy viviendo intensamente porque no está siendo nada fácil teniendo en cuenta que Antonio Mata es prácticamente desconocido, y que el "ejercicio de la memoria" en nuestro país suele brillar por su ausencia.

La campaña de "verkami" ha ido muy bien gracias a 89 amigos y amigas que han colaborado y me están ayudando. Amigos y amigas, la mayoría, a los que personalmente me he dirigido –a veces con cierto descaro– pidiéndoles directamente y sin rodeos su colaboración.

En este momento faltan 30 euros para llegar al 100% del objetivo propuesto –3000 euros– que hará posible la edición del libro. A partir de ahí, en los días que falten para concluir la campaña de "verkami" seguiré solicitando nuevas aportaciones para la edición de un disco con canciones inéditas de Antonio, que él no soñaba, pero que yo si que sueño en regalarle. ¡Ojalá sea posible!

lunes, 9 de octubre de 2017

UNA LOCA Y APASIONANTE AVENTURA: «VEINTE AÑOS DE CANCIÓN EN ESPAÑA (1963-1983)».

(Texto tomado del capítulo 19 del libro 
"Mi vida entre canciones")

En el año 1983, mientras publicaba la biografía de Carlos Cano y poníamos en marcha la Asociación de la Música Popular, inicié también una aventura apasionante. Quizá de las más apasionantes que he vivido en «mi vida entre canciones». Me refiero a los tres años que dediqué a la creación y posterior publicación de los cuatro volúmenes de «Veinte años de canción en España (1963-1983)».


En aquel momento, mientras mi casa se iba llenando de vinilos (todos relacionados, directa o indirectamente, con la «canción de autor»), en mi sensibilidad y mi memoria auditiva se acumulaban miles de canciones que revoloteaban alborotadas. Era como si aquel universo sonoro, musical y poético, me hubiera invadido definitivamente. Canciones que se entremezclaban y se fundían entre sí, aportando cada una, desde su individualidad, nuevos matices y perspectivas a las otras. Y todo ello introduciéndome en el conocimiento sensitivo de la realidad, o sea, de la vida, sin racionalismos; a golpe de sentimientos y latidos. 

Aquel acercamiento activo que mantuve con nuestra «canción de autor» fue tan intenso y tan plural, que llegué al convencimiento (que hoy sigo manteniendo) de que, con el paso de los años, nada relacionado con la vida y la existencia humana le había sido ajeno. O lo que es lo mismo, que toda la realidad humana, en todas sus vertientes y manifestaciones, había sido cantada.

Frente a este convencimiento, que en realidad era una intuición, sentí la necesidad de comprobarlo objetivamente y pensé que la mejor forma de hacerlo era a través del análisis y la clasificación temática de esas miles de canciones para, luego, relacionarlas entre sí, buscar sus posibles complementariedades y, a partir de ahí, elaborar un pensamiento global referido a cada uno de los temas seleccionados. De hecho, en 1975, en el libro «Nueva canción: disco fórum y otras técnicas», ya había iniciado algo similar, aunque con menos discos y menos canciones.

El trabajo a realizar estaba claro y era una investigación realmente provocadora. Tenía muy claros sus objetivos y disponía de una gran parte del material discográfico que necesitaba para iniciarlo. El problema que se me planteaba era cómo llevarlo a la práctica. Era un trabajo muy intenso y, teniendo en cuenta los medios de que disponía en aquel momento, resultaba una auténtica locura, sobre todo teniendo en cuenta que, por ejemplo, en aquel momento no podía disponer de un ordenador y no me quedaba otra alternativa que acudir a la más pura artesanía. Menos mal que ahí estuvieron Tonona, que se entregó al proyecto en cuerpo y alma (sin ella habría sido imposible) y María José Garralón, amiga de toda la vida y amante de la «canción de autor» gallega que nos estuvo ayudando en todo lo que pudo.

Ilustraciones de Luis Eduardo Aute
para el primer volumen de "Veinte años de canción en España"
y de Amalia Avia para el tercer volumen.

Diseñamos una ficha que incluiría la letra de cada canción, su autor, el disco al que pertenecía y la referencia temática. Si la canción estaba compuesta en catalán, en euskera o en gallego, la ficha se duplicaba, una en castellano y otra en la lengua correspondiente. Imprimimos varios miles. Nos compramos unos ficheros metálicos donde poder ir guardándolas debidamente clasificadas y ¡a trabajar! 

Lo primero que hice fue un listado de temas relacionados con la identidad humana (sobre todo desde la perspectiva de los valores básicos) y con la realidad social vivida en aquel momento en nuestro país. Temas que, a lo largo del proceso de investigación, se fueron concretando y ampliando. Entre ellos, la libertad, la igualdad, el amor, la solidaridad, la amistad, el miedo, la vida y la muerte; o temas relacionados con problemas concretos como la pobreza, la represión, la guerra, la violencia, la emigración y la destrucción de la naturaleza.

A partir de ahí nos pusimos a trabajar intensamente en la elaboración del fichero. Nuestra hija Dácil había nacido y ya éramos seis en la familia.

En el curso de la investigación fueron surgiendo problemas que tuvimos que afrontar con mucha imaginación e invirtiendo todos nuestros ahorros. Tuvimos que buscar y pagar a traductores para los textos catalanes, vascos y gallegos que en los discos no venían en versión castellana; tuvimos que transcribir canciones escuchándolas varias veces porque las letras no se incluían en las carpetas de los discos; realizamos varios viajes para ampliar la información y comprar algunos discos importantes que nos faltaban y que eran difíciles de conseguir en Madrid. En fin, un trabajo duro y de muchas horas que en realidad nos resultó muy gratificante. Tonona y yo éramos muy conscientes de que merecía la pena lo que estábamos haciendo.

De aquellos viajes que hicimos para completar la información y nuestra discoteca recuerdo en especial, por lo mucho que me impactó, el de San Sebastián. Conseguimos una entrevista con Antton Valverde, tremendo cantautor del que me había hablado Xabier Lete. Nos citamos en el taller de artes gráficas que dirigía y el encuentro fue sencillamente maravilloso. En poco tiempo me ofreció una visión global deslumbrante de la canción vasca. ¡Cuánto aprendí aquel día y cuánto se reforzó en mí la admiración que ya sentía por la canción en euskera! Al día siguiente nos pasamos toda la mañana y parte de la tarde buscando y comprando los discos que Antton nos había recomendado. Compramos hasta quedarnos sin un céntimo e inmediatamente nos volvimos a Madrid. Recuerdo el regreso devorando aquellas carpetas y deseando llegar a casa para poder escuchar los discos: Maite Idirin, Txomin Artola, Aitor Badiola, Iñaki Eizmendi, Errobi, Gorka Knorr, Imanol, Oskorri, Peio Ospital y Pantxoa Carrere, Urko. ¡Y muchas más traducciones por hacer!

Pasados varios meses, cuando tuvimos hechas y clasificadas la mayoría de las fichas, me puse a trabajar en cada uno de los temas seleccionados. Primero analizaba el contenido poético de cada canción y anotaba el aspecto o la dimensión temática que abordaba; después establecía las relaciones temáticas que me iba encontrando entre ellas y, por último, redactaba un ensayo sobre el tema propiamente dicho que incluía los textos poéticos que lo fundamentaban. Redacción escrita a máquina, corregida y vuelta a escribir. Ese fue realmente el momento en que sentí la necesidad de darle las gracias a la vida por haberme permitido aprender mecanografía durante el tiempo que estudié para perito mercantil. Como ya conté anteriormente, esa fue la única asignatura que me interesó en mi paso por la Escuela de Comercio.

Ilustraciones de Isabel Villar
para el cuarto volumen de "Veinte años de canción en España"
y de Rafael Alberti para el segundo volumen.

Mientras realizaba todo ese trabajo, primero me preocupó y luego llegó a obsesionarme qué hacer con los resultados de aquella investigación para que no se quedara en casa o, en otras palabras, qué hacer para darla a conocer y compartirla. En aquel momento empezaba a tener muy claro que el resultado que iba obteniendo era de tal magnitud que superaba con creces la posibilidad de publicarlo en un solo libro. Pensaba que, en caso de editarse, habría que hacerlo, al menos, en cuatro volúmenes.

Inmerso en aquella preocupación y rodeado en casa de fichas, discos y canciones, tuve la suerte de conocer a otro maravilloso personaje que compartía muchas de mis locuras, Javier Aisa. Javier era el coordinador del consejo de redacción de la Editorial ZERO de Madrid (Grupo Cultural Zero), una editorial que había surgido durante la transición y que era heredera ideológica de la mítica editorial ZYX que había sido clausurada a la fuerza por el gobierno en 1969. Le conté a Javier la investigación que estaba haciendo y él, que también amaba la «canción de autor», me propuso publicar el proyecto en su editorial aunque teniendo en cuenta que era una empresa pequeña, prácticamente familiar, y con muy pocos medios. No obstante, le pareció bien lo de publicarlo en cuatro volúmenes. El trabajo realizado, según él, lo merecía. Como os podréis imaginar, sin dudarlo ni un segundo y sintiéndome un ser de lo más afortunado, le dije que sí y firmamos el contrato.

Y así fue. A la investigación la llamamos «Veinte años de canción en España (1963-1983)» y la publicó el Grupo Cultural Zero en cuatro volúmenes que fueron saliendo anualmente entre 1984 y 1987. 

Dos años después, Javier Aisa, por desgracia, tuvo que cerrar la empresa y los libros pasaron a formar parte del catálogo de Ediciones de la Torre. Jose María Gutiérrez de la Torre, su fundador y director, reeditó los cuatro volúmenes en 1989. La vida ha sido buena y tierna conmigo, jamas podré agradecerle su generosidad tanto como se merece.

NOTA: UNO de los ejemplares de estos libros –totalmente agotados– voy a ofrecerlo próximamente como "recompensa muy especial" dentro de la campaña de "verkami" que he lanzado recientemente para hacer posible el libro-disco "EN LA RAÍZ DEL SILENCIO. CON ANTONIO MATA". Ver la campaña en el siguiente enlace: 

sábado, 7 de octubre de 2017

MARÍA GUIVERNAU "LATIENDO A RAS DE CIELO"... Y LA POESÍA "DE CALIDAD" ESTÁ DE FIESTA

Ayer 6 de octubre tuve el enorme placer de participar en la presentación del nuevo poemario de MARÍA GUIVERNAU –titulado "Latiendo a ras de cielo"–; preciosa y emocionante presentación que se realizó en la Sala La Fídula, de Madrid.

MARÍA GUIVERNAU

María es, sin la menor duda, una de las mejores y más sensibles poetas de las que podemos disfrutar actualmente en nuestro país. Poesía cuajada de latidos, de realidades hondas, de sentimientos, de una sensualidad potente y tierna, y, sobre todo, de una enorme calidad literaria.

En la actualidad María Guivernau tiene publicados dos poemarios: "Más de cien pasos de baile" (2015) y "Latiendo a ras del cielo" (2017) –publicado por Huerga Fierro editores–.

Hoy me produce una muy especial satisfacción reproducir –aquí donde CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA– las palabras "robadas" del último libro de María que ayer tuve el placer de leer en la fiesta que celebramos en La Fídula, de Madrid. Fueron las siguientes:

«MARÍA lleva la palabra libertad 
grabada a fuego entre las costillas 
para no olvidarla en cada inspiración.

MARÍA es carne, y verbo, y alas,
y un corazón que late.

MARÍA tiene sobredosis de luna recorriéndole las venas, 
pero es adicta al sol. 

MARÍA no es más que la tinta de un corazón 
latiendo sobre una hoja de papel en blanco;
no es más que una coctelera de sentimientos, 
agitada,
mojándote los labios a sorbos,
resbalándonos por la garganta
para caer en nuestro pecho.

MARÍA va sin brújula, 
predispuesta a perderse en un vuelo
hasta donde quiera el cielo.

MARÍA va a tientas
y en cada paso intenta hacerse hoguera.

MARÍA baila
a golpe de latidos en el pecho.

MARÍA no puede evitar sonreír
al escuchar que le dio la vida a Mario,
salvador de negruras, luz, guía y sol.

MARÍA tiene hambre de los labios 
de la persona a amada.

Para MARÍA la esperanza es lo último que se pierde
aunque sea así, a cuentagotas.

A MARÍA la música le regala el aliento.

MARÍA mirada intensa que grita en silencio.

MARÍA contemplando el mundo a sus pies,
pies que inquietos se deslizan… y danza…

MARÍA BAILA SOLA…
… o mejor no...
… somos muchos los que bailamos con ella.»

viernes, 6 de octubre de 2017

«CRÓNICA CANTADA DE LOS SILENCIOS ROTOS». SÍNTESIS, PUNTUALIZACIONES Y ESPERANZAS.

A mediados de 1997, trabajando en Anaya en el proyecto "Aprender a vivir", viajé varios días a Buenos Aires para coordinar su lanzamiento en Argentina con el Grupo Editorial Aique; equipo de grandes profesionales con los que entablé una muy linda amistad.

Uno de aquellos días, paseando por la Avenida de Santa Fe, me encontré en el escaparate de una librería con un llamativo libro de tapa dura con una atractiva cubierta repleta de reproducciones de carátulas de vinilos. El libro lo había publicado Alianza Editorial ese mismo año y yo no lo conocía. Se titulaba «¡Solo para fans! La música ye-yé y pop española de los sesenta» y estaba escrito por Gerardo Irles. Me llamó tanto la atención que entré en la librería y, por supuesto, me lo compré.


Durante los días que permanecí en Buenos Aires aquel libro se convirtió en mi libro de cabecera. Recuerdo que terminé de leerlo en el avión volviendo para Madrid.

El encuentro y la lectura de aquel libro, como seguidamente contaré, fue para mí una total e inesperada provocación. Yo, como consecuencia de mi trabajo en el ámbito de la educación, llevaba una temporada bastante retirado del mundillo de la «canción de autor», aunque en nada había disminuido mi amor por ella (me encanta reconocer que la amo) y mi admiración hacia la mayor parte de sus creadores. 

En principio pensé que aquella lectura me resultaría relajada y divertida, sobre todo porque parecía que iba a centrarse en lo ye-yé y lo pop en la España en los años sesenta, realidad musical que había conocido y vivido en directo, aunque nunca me interesó demasiado. Lo malo fue cuando me di cuenta de que en medio de aquella trama argumental, casi llegando al final del libro, aparecía un capítulo titulado «La canción protesta y el folk». Para empezar, lo de «canción protesta» nunca me ha gustado, lo considero un reduccionismo utilizado frecuentemente con intenciones no demasiado claras. Pero lo peor vino cuando empecé a leer el capítulo y me di cuenta de que no me sentía de acuerdo e identificado con casi nada de lo que en él se contaba.

Deseo dejar claro que con mi apreciación anterior en ningún momento quiero decir que el autor del libro «¡Solo para fans!» estuviera equivocado. Aquel era su punto de vista y si pensaba así estaba en todo su derecho de expresarlo. Soy consciente de que sobre los cantautores hay bastantes personas que piensan igual y, por mi parte, hago todo lo posible por respetarlas. Pero eso no impide que al mismo tiempo manifieste con toda libertad mi desacuerdo con algunos de los comentarios que leí en aquellos atardeceres de Buenos Aires.

El caso es que aquella lectura me suscitó unas ganas tremendas de volver a España y hablar con el director de Alianza Editorial, que en aquel momento era Víctor Freixanes, para sugerirle, o mejor, pedirle, que me publicara un libro que sentía la urgencia de escribir para recuperar, desde mi punto de vista y mi experiencia, la historia y la gran aportación que supuso aquella canción llamada «protesta» (odio este término) y el folk. 

A Víctor Freixanes le encantó el proyecto y tuve todo el apoyo de Alianza para publicar mi «Crónica cantada de los silencios rotos. Voces y canciones de autor 1963-1997».


Volver a escribir sobre la «canción de autor» fue un trabajo apasionante y el resultado fue una crónica de la que hoy sigo sintiéndome muy satisfecho. El libro incluyó un pliego con una colección de portadas de discos clasificadas en tres grupos: «Canción del exilio», «Canción y dictadura» y «Nueva canción y arte contemporáneo», así como un apartado al que titulé «Retratos íntimos», ilustrado con caricaturas de Alfredo González, retratos literarios dedicados a Luis Eduardo Aute, Rogelio Botanz, Carlos Cano, Pedro Manuel Guerra, Pablo Guerrero, Paco Ibáñez, Imanol, Mikel Laboa, José Antonio Labordeta, Lluís Llach, José Menese, Luis Pastor, Manuel Picón y Olga Manzano, Amancio Prada, María Dolores Pradera, Raimon, Xavier Ribalta, Silvio Rodríguez, Marina Rossell, Joaquín Sabina, Chicho Sánchez Ferlosio, Elisa Serna, Joan Manuel Serrat, Jaume Sisa, Suburbano y Víctor Manuel. Por supuesto, aunque sin tapa dura, en la cubierta y en la contra, diseñadas por mi buen amigo Vicente Serrano, aparecen dos fotografías de un montón de carátulas de vinilos tomadas por José Saborit.


De este libro guardo en concreto el recuerdo de una experiencia que fue muy importante y muy esperanzadora. Hacía tiempo, prácticamente durante los diez últimos años, que, aunque seguía escuchando a algunos cantautores de siempre y de la nueva generación, no había hecho un seguimiento sistemático de su evolución y renovación. Hecho que, de alguna forma, me limitaba a la hora de extender mi crónica cantada hasta 1997. Por eso, una vez terminado el libro, cuando pensé que ya estaba listo para ser publicado, sentí la necesidad de hacer un parón y retrasar unas semanas su entrega. 

Durante aquel parón me compré muchos discos, entre ellos los dos CD's "Cantautores. La nueva generación", editados por Fonomusic en 1997 y 1998, escuché cientos de canciones nuevas que no conocía y, a raíz de eso, nació un epílogo cuyo título le robé a Silvio Rodríguez: «Te convido a creerme cuando digo futuro». Lo escribí pensando en todos aquellos jóvenes cantautores que acababa de descubrir. Entre ellos, y seguro que me olvido de algunos, Ismael Serrano, Alfonso del Valle, Carlos Chaouen, Joaquín Calderón, Antonio de Pinto, Tontxu, Andrés Sudón, Inma Serrano, Paco Bello, Javier Álvarez, Agustín Ramos, Antonio Rei, César Rodríguez, Lola Sandoval, Luis Felipe Barrio, Matías Ávalos, Máximo García Benítez (que editaba un magnífico boletín informativo titulado "Músicas para el fin del mundo"), Quique González, Rafa Mora, Juan Trova, Merche Corisco, Moncho Otero, Rosana, Jorge Drexler, Carlos Colino Segio Sleiman, Rubén Buren, Fede Comín, Elena Bugedo, Carlos de Abuin, Pedro Herrero, Paco Sanz, Niña Pastori, Fania, Ana Benegas, Manolo Tena, Miguel Dantart, Pedro Guerra, Andrés Molina y Rogelio Botanz (tras disolverse el grupo Taller Canario). Y muchos más que iría descubriendo años después y que venían a demostrar, una vez más, que la «canción de autor» estaba viva y era un «espécimen» (como diría aquel) lleno de vitalidad y esperanza.

De «Crónica Cantada de los Silencios Rotos» se publicaron numerosas críticas, comentarios y reseñas, De todas ellas me voy a permitir recordar y reproducir una que fue quizá la que más me emocionó, sobre todo viniendo de Trini de León Sotelo, periodista y alma de la, en aquel momento, extraordinaria sección de cultura del periódico ABC:

«He aquí un libro hecho con amor, aunque el sentimiento merece llamarse pasión. Nadie crea que nace del pasado con el fin de que impere la melancolía. No. Lucini mira el ayer para retomar emociones válidas para quienes las sientan y para quienes deseen saber de ellas. El tiempo se explica más y mejor a través de sus canciones porque en aquellos versos estaba la vida. [...] El lenguaje de este libro es el del alma que vibraba al mismo compás en muchos españoles. Es hermoso escucharlo».

NOTA: Dos de los ejemplares de este libro –totalmente agotado– voy a ofrecerlo próximamente como "recompensa muy especial" dentro de la campaña de "verkami" que he lanzado recientemente para hacer posible el libro-disco "EN LA RAÍZ DEL SILENCIO. CON ANTONIO MATA". Ver la campaña en el siguiente enlace: